Región Cundiboyacense
La gastronomía bogotana y del altiplano cundiboyacense surge
de los indígenas muiscas y las
tradiciones europeas. Los muiscas consumían
mazamorras de maíz y mazamorras de papa como alimentos tradicionales
condimentados con guasca para dar el sabor picante. Con la llegada de europeos,
se adicionó el pollo y otros condimentos que hicieron trasformar las mazamorras
en pucheros y luego desarrollaron diferentes tipos de platos y sopas populares
como el ajiaco, sancocho, la mazamorra, mondongo, etc. La papa y la guasca son
ingredientes autóctonos de la región Andina y específicamente de la zona
comprendida hoy por Cundinamarca y Boyacá.
La gastronomía bogotana y del altiplano cundiboyacense surge
de los indígenas muiscas y las
tradiciones europeas. Los muiscas consumían
mazamorras de maíz y mazamorras de papa como alimentos tradicionales
condimentados con guasca para dar el sabor picante. Con la llegada de europeos,
se adicionó el pollo y otros condimentos que hicieron trasformar las mazamorras
en pucheros y luego desarrollaron diferentes tipos de platos y sopas populares
como el ajiaco, sancocho, la mazamorra, mondongo, etc. La papa y la guasca son
ingredientes autóctonos de la región Andina y específicamente de la zona
comprendida hoy por Cundinamarca y Boyacá.
Esta región se basó en cereales como maíz, fríjol,
trigo, cebada y turmas (especie de tubérculo como la papa). Mientras el maíz,
el fríjol y las turmas constituían la base principal de las labranzas que los
indios cultivaban para su sustento, el maíz, el trigo y la cebada constituían
la base del tributo que los indígenas debían pagar a sus encomenderos.
Esta cultura empezó a enriquecer también la mesa de
los españoles: frijoles, cubios, plátano, yuca, ahuyama, patatas, arracacha,
piña, guayaba, papaya, granadillas, curas o aguacates, ají y hayo (arbusto),
son productos que se citan como obtenidos por los naturales, del propio
cultivo, o adquiridos en intercambio a través de los mercados que integraban
los diferentes pisos térmicos existentes en el territorio, para su propio
sustento y para el pago de los tributos que acostumbraban a dar a sus caciques.
Pocos años después de la Conquista aparecen otros
frutos en el nuevo territorio: naranjas y limones, que figuran en el tributo
que pagaban los indios Teguas al cacique de Sogamoso.
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